¿Qué pasa cuando las cosas no salen como esperábamos?

¿Qué pasa cuando las cosas no salen como esperábamos?

Nos volvemos a levantar. Pero eso implica que posiblemente nos hemos caído… Y claro, a nadie le gusta caerse. Seguramente porque esa caída nos puede relacionar con el fracaso. ¿Y qué pasa? Que ese “fracaso” suena mal, débil y duele. Se relaciona con emociones negativas. Pero… ¿y si nos damos cuenta de que la mayor libertad que tenemos es decidir cómo actuamos ante lo que nos sucede? ¿Es posible que ahí fuésemos capaces de relacionar esa caída con emociones positivas?

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Morelia, 2017, partido de Copa MX.

He aprendido que es precioso caerse, levantarse y volver a empezar. Y es más bonito aún hacerlo con una sonrisa y con la ilusión y seguridad de saber que todo aquello que está sucediendo es por algún motivo y para algún fin. Siempre he pensado que cualquier caída, obstáculo o momento difícil al que nos enfrentamos es un reto que la vida nos pone delante para demostrar lo que verdaderamente estamos dispuestos a hacer por conseguir aquello con lo que soñamos y nos hace felices.

Por eso intento compartir estas líneas, por compartir una experiencia a través de la cual intentar aportar. Porque después de un año viviendo aquello por lo que tanto había luchado al debutar en el fútbol profesional y entrenar en la segunda división de México, había llegado el momento del siguiente reto: tener en la mano la oportunidad de cerrar una aventura de dos años en EEUU. Sonaba todo increíble, la verdad. Pero de repente, llegas, y diferentes circunstancias te enseñan que hay que volver… Así que, en tan sólo 3 semanas haces lo que nunca hubieses imaginado hacer en el momento de ir: decides dar un paso atrás, valorar lo realmente importante y vuelta a casa.

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Orlando, Florida.

Y para mi, aquello verdaderamente importante siempre han sido los principios de las personas. Esos son los que nos permiten vivir en un mundo mejor o peor. No es qué conseguimos, es cómo lo conseguimos. Si unos principios nos llevan a un lado, esos mismos nos tienen que hacer volver cuando sea el momento. Sin embargo, por muchos principios y palabras que haya de por medio, pasas a darte cuenta de que será el primer año de muchos que seguramente estarás sin entrenar, sin disfrutar de tu pasión que por suerte es tu trabajo. Y eso, seguramente sea caerse. Y, al principio, duele. Pero sólo al principio 😉

Vivimos en una sociedad donde nos hacen creer que todos los sueños se consiguen. Se habla demasiado fácil de sueños… Y sí, soñar es lo más bonito del mundo, aunque hay que saber que esos sueños no siempre se cumplen. Sin embargo, siempre pensaré que nunca habrá motivos suficientes para dejar de soñar. Más aún, cuando tomas la decisión de que, con mucho esfuerzo; fe y constancia; la mente y el corazón apunten en una misma dirección.

Por ello, es muy bonito que las cosas a veces no salgan como esperábamos que saliesen. Porque nos hacen sentir, renovarnos y aprender. Porque en cualquier libro, tiene que haber capítulos de todo tipo; como en la vida de cada persona, tiene que haber experiencias de todos los colores. Serán esas experiencias duras y difíciles, las que nos den la posibilidad de darle un significado mucho mayor a nuestra vida. Las que nos den la oportunidad de ser mejores e inspirar y ayudar a otros/as a también serlo. Y esa posibilidad de inspirar y ayudar, junto con dar las gracias y pedir perdón, son los mayores poderes que tiene el ser humano.

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Querétaro, 2018, partido de Copa MX.

Durante estos años he ido encontrando mi mayor propósito: acumular el mayor número posible de experiencias de vida con el objetivo de poder compartirlas e intentar demostrar que, a veces, los sueños se cumplen. Muchas personas, gracias a su éxito en algunos campos (deporte, música, escritura, negocios,…) tienen ya la oportunidad de inspirar a mucha gente gracias a lo que han conseguido en sus vidas. Sin embargo, la mayor parte de la gente no tenemos esa posibilidad de repercusión, pero sí que tenemos la oportunidad de acumular ese número de experiencias con el que ayudar e inspirar a los demás.

Independientemente de que en determinado momento nos parezcan mejores o peores experiencias, siempre tendremos la capacidad de decidir qué hacer con las circunstancias que nos rodeen. Y eso, ya es motivo más que suficiente para sonreír y ser feliz.

¡Espero que os haya gustado! =)

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