No dejes de soñar: La historia.

No dejes de soñar: La historia.

Era Mayo de 2017 y le decía adiós a Madrid para poner rumbo a México.

Años inolvidables donde empecé a hacer que los sueños fueran el motor de cada decisión. A cambio, las personas con las que los compartí se convirtieron en el motivo de cada sentimiento.

El agradecimiento, cuando es real y sincero, es el mayor poder que tenemos como personas. La palabra gracias esconde dentro un te quiero. Y todo lo que viene desde el corazón, transforma. Yo lo descubrí aquí. 

Moratalaz, Madrid. 2015

Moratalaz, Madrid. 2015

Cada día esconde detrás un regalo en forma de aprendizaje. Sin embargo, muchos días olvidamos abrirlo… Aquí el regalo quería hacerlo yo por cada uno de los momentos que me habían regalado las personas con las que había compartido esos años y sin saberlo, el regalo me lo estaba haciendo a mi mismo. Y aquí, descubrí que cuando das sin intención de recibir, también te lo das a ti mismo. ¡Suena hasta egoísta!

“No dejes de soñar” pasó de ser una canción a ser una forma de vivir la vida y eso mismo quise compartir con los demás. 

Supe que me iba a México con 5 días de antelación… ¡Así es la vida, que no avisa y hay que estar preparado! Mi abuelo siempre me enseñó que por la vida hay que ir en silencio, que el ruido se encarguen de hacerlo tus actos, no tú. Así que la tristeza que me daba no poder despedirme de tanta gente, la transformé en alegría e ilusión cuando pensé en regalar pulseras con el título “No dejes de soñar”.

San Luis México

San Luis, México. 2018

Me puse a llamar a muchas empresas desde el momento en que tuve la idea. Sin embargo, casi todas me decían lo mismo como era lógico… “Lo siento, pero en 5 días no puedo preparar y enviar lo que me pides”. 

Sin embargo, a veces, cuando el corazón es quien manda e insistes en llamar sin perder la ilusión sabiendo que detrás habrá recompensa, a veces la puerta se abre. Y la puerta se abrió. 

Rosa, de Sevilla, estaba dispuesta a ayudarme fabricando las pulseras  y enviándolas a Madrid en menos de 5 días. Una única condición… Tenía que ser un pedido de al menos 200 pulseras. Así que por su ayuda y disposición, le pedí 300. Y en 3 días, 300 pulseras con el lema “No dejes de soñar” estaban en mi casa.

¡Primer objetivo conseguido!

Bangalore, India. 2016.

El siguiente fue el más bonito y emotivo… Prepararlas para todas aquellas personas especiales a quienes tenía tanto que agradecer. Ya no sólo a aquellas que me habían hecho tan feliz esos años, sino a todas las personas a quienes tenía algo que agradecer (a día de hoy aún me faltan) y de quien no iba a poder despedirme.

Así que, se me ocurrió regalar 2 pulseras a cada persona que pudiese ver: 1 para ell@s y otra para que se la regalasen a la persona que quisiesen.

No soy nadie ni he hecho nada como para repartir arcoíris por el mundo. Desde niño mis ídolos eran futbolistas; hoy mis verdaderos héroes son aquellos que se enfrentan a la dificultad transformándola en una oportunidad y aquellos que luchan por la felicidad y bienestar de los demás.

Por eso mismo, creo que todas las personas tenemos la oportunidad de escribir nuestra historia de vida y hacer de ella algo que compartir con los demás. Y si con ello conseguimos tocar algún corazón, ese será nuestro mayor triunfo.

¿Y repartiste las 300 pulseras en un día? ¡No! Muchas de las que me sobraron me las llevé conmigo a México, EEUU, Rumanía y a cualquiera de los rincones en los que la vida me ha invitado a estar… Siempre he llevado 2 en mi cartera y a todas las personas que han ido apareciendo en mi vida, que me han regalado un momento especial o que simplemente han aportado algo de luz les he ido regalando. Y hoy, esas 299 pulseras están por diferentes rincones del mundo. 

Espero que una de ellas esté en tu muñeca, cerca de ti o en tu recuerdo, que eso ya es suficiente. Y si aún no te ha llegado, Rosa ya tiene un nuevo encargo de otras 300 pulseras, así que espero que pronto nuestros caminos puedan cruzarse, que yo llevaré 2 pulseras en el bolsillo 🙂

¡NO DEJES DE SOÑAR!

Ploiesti, Rumanía. 2019

Que lo más importante no es conseguir o no tu sueño, es la persona en la que te conviertes mientras lo persigues. Y perseguir los sueños, significa cuidarlos, mimarlos, tratarlos con cariño, paciencia y respeto… Y eso sólo se hace siendo la persona que sabes que puede acceder a ellos y atraerlos.

En ese camino de transformación he aprendido a vivir con el corazón antes que con la cabeza. He pasado a pensar que parar el tiempo es la mejor manera de avanzar. De que mejor primero arriesgo y luego ya veo si gano o aprendo. A valorar el cómo antes que el qué. A buscar dentro y no fuera cuando las cosas no salen como a uno le gustaría.

Soy de aquellos que valoran una sonrisa y un gesto amable como un regalo, de aquellos que sonríen para intentar hacer más feliz a quien tienen al lado, de aquellos que se muestran sin miedo al qué pensarán o qué dirán, de aquellos que piensan que el sitio más inseguro es el más seguro al mismo tiempo, de aquellos que sienten que con pasión se vive diferente.

Me enamora la gente alegre y feliz, la que exprime cada minuto, la gente que sueña sin límites impuestos, la gente que lucha cada día por superarse, la que no entiende de justicias o injusticias para esforzarse.

Me gusta vivir con el único objetivo de ser mejor cada día de mi vida. 

Y si, para mi, aspirar a conseguir todo eso ya es SOÑAR.

Aquí os dejo el enlace de la entrevista 🙂

https://www.youtube.com/watch?v=e0_gWBzm3LY&t=711s

 

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